lunes, 15 de agosto de 2016

LA LEYENDA DE LOS DRAGONES BRITÁNICOS



Así como la leyenda del dragón chino (leer post) es conocido en todo oriente, la del dragón británico, hace lo propio en la cultura y leyendas de todo occidente. Si bien tiene muchas similitudes con su par asiático, sobre todo en su forma de gran reptil prehistórico o su habilidad para volar, tiene otras que lo diferencian, la principal, la capacidad de arrojar fuego. 

El dragón británico tiene un cuerpo delgado como una serpiente y tenía distintos colores de piel como el negro, rojo, amarillo o blanco. Sus ojos eran rojos, una lengua con forma de tenedor, dientes filosos. Algunos tenían cuatro patas, otros dos, y otros, reptaban. 

En cuanto a su comportamiento, le gustaba tomar el sol. Podía volar, también podía escupir veneno y regenerar o sanar rápidamente su cuerpo cercenado. Por supuesto, como hemos dicho, botaba fuego, solía comer el ganado, aunque también hubo historias que hablaban que le gustaba atacar a los seres humanos, sobre todo a las niñas. Un hecho curioso es que le gustaba beber grandes cantidades de leche. 

Se dice que solían proteger cuevas o lugares en donde se encontraban tesoros.

Los dragones vivían en ríos, colinas, bosques y cuevas, en distintos lugares de Inglaterra, Escocia, Gales y algunas islas británicas. 

San Jorge matando a un dragón

Existen varias leyendas de guerreros que buscaban la gloria que aseguraban haber cazado a uno de estos seres. Entre ellos también se encontrarían algunos santos de la Iglesia Católica como Jorge de Capadocia.

Tal como sucede con su par chino, le explicación racional ante estos seres es que quizá fueron confundidos con los restos de animales prehistóricos como los dinosaurios o posteriores grandes mamíferos. Y en cuanto a esos supuestos enfrentamientos, bien pudieron ser simples reptiles de gran tamaño o simplemente mentiras de soldados y cronistas.


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EXPEDIENTE OCULTO #11 - MISTERIOS DE LA NAVIDAD